Tenemos que hablar de energía nuclear. Y me refiero a hablar realmente, en una forma conciliadora y para avanzar, no gritándonos slogans. Las personas serias finalmente están hablando de la descarbonización de las economías nacionales para mediados del siglo, pero esa discusión debe ir acompañada de planes creíbles, y ningún plan puede considerarse creíble si no trata explícitamente la energía nuclear.